Invierno de Colores y de Sabor Dulce en la Ciudad de Coria

Otra de las épocas que invitan a viajar y descubrir sensaciones y experiencias únicas es el invierno.  Un momento idóneo para disfrutar y conocer la centenaria Ciudad de Coria, cuya bimilenaria historia está descrita en su longevo Conjunto Monumental que celosamente guarda su coqueto Casco Histórico, enclave y fuente de inspiración de su fecunda oferta cultural, festiva, gastronómica y deportiva de forma segura y tranquila.

Un relajado paseo por el coqueto Casco Antiguo de la Ciudad de Coria les descubrirá muchos de los atractivos tesoros que celosamente sigue atesorando este mágico escenario, además de tener el placer de saborear la buena cocina gastronómica de sus fogones en los principales establecimientos de restauración abiertos dentro de esta nobiliaria y episcopal ciudad altoextremeña convertida en centro de destino turístico derivado de su rico y longevo Patrimonio Histórico-Artístico, Cultural y Natural heredado durante siglos, lo que la convierten, según algunas fuentes, en la novena población más antigua de toda España.

Todo un verdadero arcoíris de colores y sabores a la espera de ser descubiertos por los amantes de las tradiciones populares más arraigadas, como es el caso también de la exquisita repostería de nuestros mejores hornos a través del evento culinario Coria en Dulce que, en su segunda edición, se celebrará en los próximos días del 6 al 9 de diciembre, y en el que los amantes de la excelente repostería artesanal podrán disfrutar de los placeres celestiales que anuncian la venida de la Navidad, y que serán ofertados por los establecimientos reposteros caurienses ubicados en el cautivador claustro del Convento de la Madre de Dios.

Por ello, no importa la época, pues esta urbe es espectacular durante todo el año, estando presente con gran autenticidad sus tradiciones y costumbres en nuestro admirado y legendario Casco Histórico, otrora sede del marquesado de Alba y curia, aún, de uno de los Obispados más primitivos de este país, bajo cuyo reposado silencio emergen los recuerdos de su florida antigüedad descritos en las cicatrices de las piedras de los vetustos monumentos de una villa fraguada por los distintos pueblos que se asentaron por estas ricas tierras de vega: vettones, romanos, visigodos, árabes, judíos y cristianos.

Vestigios, todos ellos, cuyas sucesivas etapas cronológicas de la longeva historia cauriense han quedado en parte atestiguadas por el magnífico Conjunto Monumental que conserva la ciudad.  Desde las volumétricas Murallas Romanas (S. I) que lo circundan como una de las fortalezas de origen romano mejor conservadas en su conjunto de entre todas las halladas en el resto de Europa; pasando por los soberbios y señoriales Castillo (S. XV) y Palacio de los Duques de Alba (S. XV-XVI) como símbolos del rancio poder nobiliario; hasta la magna Catedral de Santa María de la Asunción (S. XV-XVIII) joya del gótico-plateresco extremeño en la que se custodia esa misteriosa reliquia universal del Sagrado Mantel de la Última Cena; además del Palacio Episcopal (S. XVII), la Iglesia de Santiago Apóstol (S. XVI-XVIII), el Convento de la Madre de Dios (S. XVI-XVII), el Hospital de San Nicolás de Bari (S. XVI-XIX), el Colegio-Seminario Mayor Conciliar (S. XVII-XIX), las Cárceles Real (S. XVII), convertida en Museo de Historia, Arqueología y Etnografía, y Eclesiástica (S. XVIII), el Santuario de Nuestra Señora Virgen de Argeme (S. XVII-XVIII) a extramuros; o los Puentes de Piedra (S. XVI) y de Hierro (S. XX), entre otros interesantes rincones por descubrir.

Grandes y soberbios monumentos conservados entre un entramado de calles que enamorarán al turista, cuyo legado cultural y espiritual se exhiben en las colecciones conservadas en los museos Catedralicio y de la Cárcel Real de la también ciudad episcopal que fue, en su tiempo, el punto final de una de las peregrinaciones más importantes y conocidas de toda la península Ibérica.  Devoción, cultura y turismo en torno a las Santas Reliquias conservadas en la seo cauriense, convertidas en verdaderos tesoros sacros para el gozo y fervor de los fieles.  Un rico legado de piezas y alhajas entre las que destacan una Santa Espina de la Corona, junto a un Lignum Crucis o fragmento de la Cruz de Jesucristo, además del citado y excepcional Sagrado Mantel de la Última Cena, como reliquia universal de la cristiandad.

Y, junto a las milenarias huellas de esta histórica y cultural ciudad, el turista podrá sentir y disfrutar también de una variada, fecunda y diversificada oferta hostelera y comercial que, a buen seguro, cubrirán todas las necesidades y los gustos de aquellos viajeros que visiten este centenario destino turístico convertido en una de las mejores opciones para pasar su tiempo de ocio libre en una de las estaciones privilegiadas para viajar como es también el invierno: una de las épocas más esperadas para los amantes de las luces y los colores en las que poder vivir unos días de ensueño y sorprenderse a través de los cinco sentidos…  ¿Te atreves a sentir Coria?.

Más Información en:
Oficina Municipal de Turismo
Plaza de San Pedro, 1
Tlfno.: 927 50 80 00 Ext. 290
Email: oficinaturismo@coria.org