De gran arraigo costumbrista, la matanza tradicional es una usanza que ha sido realizada desde siempre en la Ciudad de Coria y, por ende, en el Valle del Alagón y toda Extremadura, donde las familias engordaban a los cerdos para, en los meses de noviembre a enero, proceder a su sacrificio con el fin de consumir sus productos en los períodos siguientes. Una celebración que, a través de la III Ruta Gastronómica de la Matanza, posee la intención de perdurar en el tiempo.
La Ciudad de Coria tiene un pasado cultural histórico muy longevo, y eso se nota en todo lo que tiene para ver con la gastronomía al ser ésta muy completa. Derivado de lo anterior, en esta bimilenaria localidad nos encontramos, por tanto, con una cultura gastronómica que proviene de la tradición pastoril y conventual, tal y como así ocurre en el resto de Extremadura, de las que la matanza del cerdo cobra gran importancia por los productos que provienen del despiece de este venerado animal, del que los cocineros caurienses utilizan sus diferentes cortes y preparaciones para dar vida a platos y tapas de los más emblemáticos de toda la región, en especial, de los cueros o cortezas, y de las morcillas elaboradas en variadas formas: de “kiko” (con sangre y arroz), “calabaceras” (con calabaza y magro) o “patateras” (con patata y magro), aderezadas todas ellas con las abundantes especias que ofrece la rica tierra extremeña.
Un doméstico animal que se cría en extensivo en las dehesas y campos que pueblan la zona, del que su carne es un bien muy apreciado por su sabor y textura, además de por poseer algunas de sus piezas beneficios muy destacados con los que prevenir enfermedades cardiovasculares como es el caso del jamón ibérico, convertido, sin duda alguna, en uno de los ingredientes más representativos y de reclamo también en la cocina cauriense, del que los aficionados a este rico manjar podrán deleitarse degustando el exquisito sabor de la carne del cerdo ibérico en su conjunto dentro del evento cultural y turístico de la III Ruta Gastronómica de la Matanza que se desarrollará del 6 al 8 de febrero de 2026 en la Ciudad de Coria.
Además, los amantes de la gastronomía, la historia, el arte, la cultura o la naturaleza, podrán encontrar dichos valores patrimoniales exhibidos con gran autenticidad en nuestra admirada y legendaria ciudad antigua y sus en tornos, como magnos legados de cultura y civilización fraguados por los distintos pueblos que se asentaron por estas ricas tierras de vega: vettones, romanos, visigodos, árabes, judíos y cristianos… forjando la otrora sede del marquesado de Alba y esta episcopal y nobiliaria ciudad en sus más de dos milenios de historia ininterrumpida, lo que la convierten para algunos como la novena ciudad más antigua de España.
Un ilustre pasado glorioso que está escrito en las cicatrices de las piedras de los vetustos monumentos arquitectónicos que conserva nuestro longevo Casco Histórico. Desde las volumétricas Murallas Romanas (S. I) que lo circundan como una de las fortalezas de origen romano mejor conservadas en su conjunto de entre todas las halladas en el resto de Europa; pasando por los soberbios y señoriales Castillo (S. XV) y Palacio de los Duques de Alba (S. XV-XVI) como símbolos del rancio poder nobiliario; hasta la magna Catedral de Santa María de la Asunción (S. XV-XVIII) joya del gótico-plateresco extremeño en la que se custodia esa misteriosa reliquia universal del Sagrado Mantel de la Última Cena; además del Palacio Episcopal (S. XVII), la Iglesia de Santiago Apóstol (S. XVI-XVIII), el Convento de la Madre de Dios (S. XVI-XVII), el Hospital de San Nicolás de Bari (S. XVI-XIX), el Colegio-Seminario Mayor Conciliar (S. XVII-XIX), las Cárceles Real (S. XVII), convertida en Museo de Historia, Arqueología y Etnografía, y Eclesiástica (S. XVIII), el Santuario de Nuestra Señora Virgen de Argeme (S. XVII-XVIII) a extramuros; o los Puentes de Piedra (S. XVI) y de Hierro (S. XX), entre otros interesantes rincones por descubrir.
Grandes y soberbios monumentos conservados entre un entramado de calles que enamorarán al turista, cuyo legado cultural y espiritual se exhiben en las colecciones conservadas en los museos Catedralicio y de la Cárcel Real de la también ciudad episcopal que fue, en su tiempo, el punto final de una de las peregrinaciones más importantes y conocidas de toda la península Ibérica. Devoción, cultura y turismo en torno a las Santas Reliquias conservadas en la seo cauriense, convertidas en verdaderos tesoros sacros para el gozo y fervor de los fieles. Un rico legado de piezas y alhajas entre las que destacan una Santa Espina de la Corona, junto a un Lignum Crucis o fragmento de la Cruz de Jesucristo, además del citado y excepcional Sagrado Mantel de la Última Cena, como reliquia universal de la cristiandad.
Una excelente proposición de turismo cultural, placentero y entretenido, que puede maridarse con esta nueva oferta gastronómica que, en esta tercera edición, pretende generar un gran ambiente y un mejor sabor de boca que atraiga a centenares de visitantes a estas jornadas culinarias en las que podrán degustar raciones, platos a la carta y menús de fin de semana que serán dispensados en los establecimientos de restauración acogidos al evento; o bien, mediante la degustación de tapas en el resto de los establecimientos hosteleros inscritos dentro de la III Ruta Gastronómica de Tapas que se desarrollarán ambos, del 6 al 8 de febrero de 2026, en horario diurno y nocturno.


Y, todo ello, con el objetivo de mantener viva esta tradición a la vez que de paladear el verdadero sabor de la Extremadura rural heredado de nuestros ancestros, abuelos y padres a través de las fórmulas hogareñas con las que preparar los exquisitos embutidos: jamones, lomos, chorizos o morcillas, que ha sido y siguen siendo esenciales en nuestra gastronomía, o de nuestra actual restauración por medio del despiece y emplatado de este delicioso producto: presas, plumas, secretos, solomillos, agujas, chuletas, costillas, papadas, pancetas, codillos, cueros, manos, etc., gracias a la excelente materia prima que ofrece la carne del cerdo ibérico alimentados por lo general en montanera.
En definitiva, una atractiva y recomendable experiencia sensitiva que se prolongará desde finales del mes de enero y primeros de febrero en esta bella, histórica, monumental y milenaria Ciudad de Coria, que está especialmente dirigida a todos los turistas que deseen conocer o degustar este manjar que brinda la tierra cauriense y que proporciona y ofrece los sabores y los aromas de la fértil Extremadura de forma segura, apacible y sostenible.
¿A qué estas esperando para descubrir este mágico sabor de invierno en la Ciudad de Coria?.
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Plaza de San Pedro, 1
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