El 22 de julio de 1670 expidió el papa Clemente X un Breve autorizando al Cabildo de Coria a rezar el oficio del Santísimo Sacramento todos los jueves del año no impedidos, excepto en Adviento y Cuaresma. Por un rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos (26-abril-1738) se extendió dicha gracia a toda la Diócesis.
La arqueta de plata que lo guarda es una pieza espléndida, regalada en 1678 por el obispo don Francisco Sarmiento de Luna Enríquez y labrada en Madrid por el notable platero Rafael González Sobera (1635-1681).
Una decisión importante en relación con el culto de las reliquias fue la remodelación de una capilla situada al lado del Evangelio y dedicada a san Pedro Mártir de Verona, en la que se reunía el Cabildo durante los siglos XV al XVIII. En el retablo mayor se colocaron las reliquias el 2 de marzo de 1789.
El Mantel lo mostraba el obispo desde el balcón de las reliquias el 3 de mayo, hasta que se suprimió la ceremonia en 1791. Desde entonces, se venera en la citada Capilla.
Una tradición que pretende recuperar, como ya lo hiciera desde antaño, la atracción y el fervor de cientos de peregrinos creyentes, y también de escépticos, al objeto de que tanto la seo como la ciudad cauriense se conviertan nuevamente en epicentro de reclamo y punto de encuentro de devoción espiritual, cultural y de peregrinación dentro del turismo religioso mundial para todos aquellos que se acerquen hasta la milenaria, nobiliaria y episcopal Ciudad de Coria con el fin de venerar el Sagrado Mantel de la Última Cena.

(Óleo del Políptico donado por Raquel Clemente Rubio)
