En los edificios catedralicios se concentran aquellos espacios más directamente vinculados al culto y a la administración del Cabildo, al mismo tiempo que se multiplican las construcciones en su entorno para responder a las diversas necesidades. Así ocurre en el caso de Coria, donde encontramos en el entorno de su Catedral el Palacio Episcopal, el Seminario, el Hospital de San Nicolás de Bari y tantos otros lugares fruto de la intervención de sus obispos a lo largo de la historia y que crean una peculiar trama urbana.
Estos templos actuaron como elemento de conservación de la identidad y de la historia diocesana, tal como lo demuestra la presencia entre sus muros de reliquias, tumbas de obispos y de las figuras y linajes locales más ilustres. En nuestro caso podemos referirnos al Coro situado en el centro de la nave de acuerdo con la tradición hispánica, la sillería para los canónigos y la sede del Obispo, con relieve de Cristo bendiciendo; la vía sacra que lo une con el espacio de la capilla mayor; la capilla de san Pedro de Alcántara (patrono de la Diócesis, de Extremadura y de la Ciudad de Coria), el claustro y el baptisterio; los órganos; la capilla y el balcón de las reliquias; los mausoleos de sus obispos; la excelente colección documental del archivo capitular… Y tantos otros detalles que justifican sobradamente una visita a Coria.

